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¿Has pensado alguna vez cuantas historias se esconden tras un retrato? Pues ésas son las que componen lo que llamamos "Historia".

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  • 10/23/15--09:24: CURIOSIDADES -196-
  • "Emilia para los amigos"



    El Duque Emil Leopold August de Sajonia-Gotha-Altenburg (1772-1822), abuelo materno tanto del Príncipe Alberto de Sajonia-Coburgo-Gotha como de la reina Victoria I de Gran-Bretaña, se convirtió accidentalmente en heredero de sus estados germanos gracias a la prematura muerte de su hermano mayor. Pese a sus dos matrimonios, a una educación estricta y orientada a la carrera militar sin dejar de lado las ciencias y las artes, el duque dejó bien claro sus inclinaciones: detestaba la caza y la equitación, más aún la vocación militar tan anclada en su familia, y todo lo que tuviera que ver con ocupaciones viriles. Convertido en mecenas de poetas y escritores, rehusó tomar parte activa en las guerras napoleónicas y unirse al ejército prusiano mientras sus ducados eran ocupados por el enemigo. En vez de enfundar un uniforme y desenvainar la espada, prefirió aprovechar el tiempo haciendo una gira europea y dejarse influir por las ideas liberales de Madame de Staël o de Bettina von Arnim que, por otro lado, le animaron a escribir poesía y a rebelarse contra los parámetros tradicionales. Dado que era gay, que le encantaba la danza, disfrazarse de mujer y permitir que su círculo de amigos le llamase Emilia en la intimidad, el duque August escribió y publicó la primera novela poética de temática gay conocida, titulada Kyllenion, un año en Arcadia.

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  • 10/25/15--04:41: CURIOSIDADES -197-
  • "La Reina de las Bofetadas"



    La creencia, bastante extendida, de que la reina Elizabeth I de Inglaterra e Irlanda (1533-1603) solía repartir bofetadas y manotazos con pasmosa facilidad, es del todo falsa. Aquí viene al pelo esa frase de "por haber matado un perro le llaman mataperros". El cine ha contribuido a que esa creencia se convirtiera en credo, pero la última soberana Tudor nunca abusó de su autoridad ejerciendo violencia física sobre sus damas o consejeros. Tan solo se cuentan dos incidentes de este tipo en su larga vida: la vez que descubrió que una de sus damas, Mary Shelton, se había casado en secreto obviando el necesario permiso real (cosa intolerable a ojos de Elizabeth I), y la otra en que propinó un sonado bofetón al Conde de Essex, por haberle faltado al respeto de manera muy grosera ante su consejo.
    En el caso de Lady Mary Shelton, y como todas las damas pertenecientes al séquito de la reina, ésta se encontraba bajo el cuidado y responsabilidad de Elizabeth I y entregada por su propia familia para que la soberana le encontrase un buen partido y casarla. El mero hecho de haber pasado por encima del "real permiso" y contraer matrimonio en secreto a espaldas de la reina (y de su familia), suponía un desafío a la autoridad real, una rebelión e insumisión que era calificada de traición muy grave. Y Elizabeth I no toleraba que pusieran en entredicho su autoridad, tomando como una burla a su confianza ese tipo de comportamientos. Que dijeran que la reina le propinó una paliza a Mary Shelton con un candelabro es, desde luego, una falsedad en toda regla. En realidad, perdiendo los nervios y llevada por la ira, Elizabeth I le propinó una bofetada y algunos golpes para demostrarle su disgusto. 

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  • 10/29/15--11:05: CURIOSIDADES -198-
  • "Falsa Firma en Falso Testamento"



    Cuando Carlos II de Austria, Rey de las Españas y de las Indias (1661-1700), último monarca Habsburgo reinante en Madrid exhalaba su último suspiro en el Real Alcázar de Madrid, el 1 de noviembre de 1700, toda la corte y el cuerpo diplomático allí reunidos esperaban con impaciencia que se anunciara el nombre del sucesor. Todos esperaban a que se pronunciara el nombre del sobrino del difunto, el Archiduque Carlos de Austria, segundo retoño del Emperador Leopoldo I, pero no fue así. En vez del archiduque, un alto dignatario castellano dejó claramente entender al Conde von Harrach que, el elegido era el Príncipe Felipe de Francia, duque de Anjou, nieto de Luis XIV y sobrino-nieto de Carlos II, gran rival del pretendiente Habsburgo. Y todo eso en un sentido abrazo con el atónito representante de la Corte de Viena, añadiendo su alegría al despedirse para siempre de la Casa de Austria. Las consecuencias de esa supuesta "real designación" por parte del último Austria, son de sobras conocidas: la Guerra de Sucesión Española, en la que se enfrentaron las potencias europeas para defender a sus respectivos candidatos, a sangre y fuego.

    La primera víctima cobrada por ese conflicto que venía cociéndose desde antes de la muerte del rey, entre las cortes de Madrid, Versailles, Viena y Roma, fue un inocente niño de 7 años de edad: el Príncipe heredero José Fernando Leopoldo de Baviera (1692-1699), hijo del primer matrimonio del Elector Maximiliano II Manuel de Baviera con la Archiduquesa María-Antonia de Austria, hija del Emperador Leopoldo I y de la Infanta de España Margarita Teresa de Austria. Esta última era la hermana mayor de Carlos II de las Españas y, como él, hija del segundo matrimonio del rey Felipe IV con Mariana de Austria. Puesto que era el sobrino carnal del rey de las Españas, José Fernando Leopoldo de Baviera estaba llamado a sucederle en Madrid, cosa que no arreglaba para nada a dos monarcas como Luis XIV y Leopoldo I, ansiosos por repartirse los golosos despojos de la monarquía hispánica. Como Viena y Versailles ya se habían ocupado en repartirse el imperio moribundo de Carlos II, el sobrino molestaba y amenazaba con echar al traste con sus planes secretos. Sin dudarlo un instante, una mano a sueldo de Leopoldo I o de Luis XIV, obró para despejar el camino a otros dos pretendientes y envenenó al pequeño príncipe. El Elector de Baviera no tuvo dudas al respecto: su hijo y sano heredero, repentinamente preso de ataques de epilepsia, vómitos y pérdidas de conocimiento, había sido asesinado para servir los intereses de sus dos vecinos. Se trataba a todas luces de un crimen de Estado. Aún está por descubrir quién se escondía tras ese infame asesinato político.

    Mucho se habló de las cavilaciones de Carlos II a la hora de decidirse por uno u otro pariente que solventara su problema sucesorio al carecer de descendencia de sus dos sucesivas consortes, y de la intervención papal a favor del pretendiente francés. La corte misma se dividió entre partidarios del Borbón y del Austria. El testamento levantó sospechas, pero la guerra terminó cuando el Austria enterró a su padre y a su hermano y, él mismo último Habsburgo de Viena, se aupó hasta el trono imperial de sus antecesores. Felipe V pudo entonces reinar indiscutiblemente en Madrid y fundar su dinastía después de renunciar a sus derechos al trono galo.



    Sin embargo, y a los albores del siglo XXI, el famoso testamento de Carlos II "El Hechizado" fue detenidamente examinado por expertos grafólogos e historiadores, y su veredicto ha puesto en entredicho la legitimidad del primer Borbón y de todos sus sucesores. Considerando el estado de salud en el que se encontraba el moribundo, encamado y delirante, los expertos ponen el acento sobre la firma del rey: tal y como aparece, y a decir de los grafólogos, fue el testamento rubricado por una persona incorporada que no tumbada. Dicho claramente, resulta imposible que Carlos II sea el autor de dicha firma. Por otro lado, y para colmo, parece ser que el testamento en si sea falso de cabo a rabo. Los investigadores italianos Monaldi y Sorti, que husmearon entre los viejos documentos del archivo del Quai d'Orsay de París (sede de la Cancillería) y de la Biblioteca Marucelliana de Florencia, descubrieron que había sido fabricado enteramente por cuenta del rey Luis XIV de Francia. Todo un secreto de Estado desempolvado que ha forzado a los autores de Secretum, donde Monaldi y Sorti desvelan el fraude, a exiliarse a Viena al verse perseguidos y saboteados por el mismísimo Vaticano y, obviamente, por Madrid.

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  • 10/30/15--13:13: Cita de la Semana


  • "Detrás de cada gran fortuna hay un crimen."

    Frase de: Honoré de Balzac (1799-1850), escritor.


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    La Malvada Dama de Hertfordshire

     
     
     
    Lady Katherine Fanshaw, de soltera Lady Katherine Ferrers de Buyfordbury, nació en el seno de una rica y noble familia de provincias el 4 de mayo de 1634 y murió posiblemente el 13 de junio de 1660. Fue, de acuerdo con la leyenda popular, la "Malvada Dama", una mujer convertida por necesidad en una aventurera y bandida, en una temible asaltadora de caminos que campaba a sus anchas por las carreteras principales aterrorizando a los viajeros que pasaban por Nomansland, en el condado de Hertfordshire, en la primera mitad del siglo XVII, antes de encontrar la muerte a consecuencia de las heridas recibidas durante su último robo. Incluso a día de hoy, persiste la creencia de que su fantasma sigue recorriendo aquellos antiguos caminos aterrorizando a los incautos que se aventuran por ellos, o apareciendo por la mansión familiar de Markyate Cell.

    En realidad, y más allá de la leyenda local, la vida de Lady Fanshaw permanece siendo un misterio y hay pocas evidencias de que haya sido en realidad quien pretendieron los lugareños que fue. Un artículo de John Barber, publicado en 2002, argumenta que es improbable que Lady Fanshaw fuera la legendaria "Wicked Lady" o "Malvada Dama" de Hertfordshire. Lo que si se sabe, aunque sea poco, es que Katherine Ferrers pertenecía a una riquísima familia de la región poseedora de vastas fincas y que, a la edad de seis años, vio morir sucesivamente a su padre Sir Knighton Ferrers y a su abuelo Sir George Ferrers convirtiéndose en la única heredera de la fortuna Ferrers. Su madre, también llamada Katherine Walter de Hertingford, murió a su vez dos años después de casarse en segundas nupcias con Sir Simon Fanshaw (1642). Cuando la joven heredera aún no había cumplido los 14 años de edad, su padrastro arregló un matrimonio de conveniencia con su sobrino Lord Thomas Fanshaw quien, por aquel entonces, computaba 16. Puntualicemos que los Fanshaw habían sido también una de las más ricas familias terratenientes del país y cuyas posesiones fueron comparables en extensión a los de la familia Ferrers de Buyfordbury. Ambas familias eran eminentemente leales a la Corona y profesaban la fe anglicana, por lo que una unión entre ambas parecía adecuada y provechosa, aunque aquello supusiera un matrimonio forzado entre dos adolescentes, con tal de asegurar la transmisión de la fabulosa herencia Ferrers ya que los Fanshaw estaban arruinados desde la derrota del bando realista.

    Dado que Lady Fanshaw vivió durante la Guerra Civil Inglesa y teniendo presente que pertenecía, por tradición familiar, al bando realista, no resulta tan descabellado creer que fuera la legendaria enmascarada que se enseñoreaba nocturnamente por los caminos de la zona. En una época en que imperaba la desesperación y el hambre tanto entre el campesinado como entre la gentry (la clase señorial y terrateniente), no era extraño ver cómo la penuria empujaba a muchos jóvenes caballeros y damas de noble cuna, incluyendo sus criados y doncellas, a convertirse en asaltadores de caminos como único medio para conservar sus maltrechas y menguadas propiedades ancestrales, constantemente amenazadas de embargo y sobre las que pesaban gravámenes abusivos impuestos por el Parlamento Londinense. Lady Fanshaw, como tantos otros de sus semejantes, vio cómo morían en los campos de batalla los miembros más jóvenes de sus familias y cómo perdía paulatinamente sus bienes muebles e inmuebles a manos de las tropas de Cromwell (que se dedicaban a saquear y a incendiar las mansiones de los partidarios de Carlos I, para luego verse éstos sancionados con multas que acababan de arruinarlos del todo) y de los implacables recaudadores enviados por el Parlamento. Por tanto, no parece tan fantasiosa la creencia de que Lady Katherine Fanshaw, fuera la "Malvada Dama" enmascarada que, a caballo y por la noche, robaba a punta de pistola.

    Siempre según la leyenda, la hermosa Katherine Ferrers fue obligada a contraer matrimonio a edad temprana y, su marido el futuro 2º Vizconde Fanshaw, que siempre estaba ausente (porque le retenía indistintamente la guerra o la cárcel lejos del hogar), había vendido gran parte del considerable patrimonio familiar para pagar sus interminables rescates, por lo que la dama se encontró en una situación harto precaria. La falta de pecunio la llevó a cometer atracos por los principales caminos transitados de la zona, ayudada por su cómplice y puede que amante el granjero Ralph Chaplin, convirtiéndola en toda una criminal. Se le atribuyó todo un catálogo de fechorías: varios hurtos en casas y mansiones vecinas a las que luego incendiaba, sustracción de víveres, el asesinato de un agente de la ley, varios asaltos a carruajes, a convoyes y viajeros a punta de pistola... Hasta que unas balas de sus últimas víctimas marcaron el final de su carrera de bandida y la de su amante. Puede que la leyenda popular exagere atribuyendo tantas maldades a la "Malvada Dama", teniendo en cuenta que en aquella época, reinando Carlos I y luego bajo la dictadura de Cromwell, el bandidaje era el pan de cada día en una Inglaterra desgarrada por una cruenta Guerra Civil. Sin embargo, los saqueos e incendios de mansiones y los asaltos en los caminos cesaron repentinamente tras la muerte de Lady Fanshaw.





    LADY FANSHAW: Contrastando leyenda y veracidad


    En las historias populares, en las leyendas, siempre se acaba por encontrar 'pegas' entre lo que afirman éstas y lo que se comprueba con hechos y datos verificables. En primer lugar, nos vemos en la obligación de puntualizar sobre varios detalles que conciernen al personaje o heroína que practicó el bandidaje por los caminos de Hertfordshire:

    1)- Katherine Ferrers, tras casarse con el Honorable Thomas Fanshaw, se convirtió no en 'Lady Fanshaw' sino en 'Mistress Fanshaw', condición que subraya su posición de mujer terrateniente, en dueña y señora de la finca de Markyate Cell. Añadir que tampoco fue 2ª Vizcondesa Fanshaw porque, sencillamente, murió antes de que su marido heredase el título de su padre.


    2)-El título de 1er Vizconde Fanshaw of Dromore lo ostentó el suegro de Katherine, Sir Thomas Fanshaw, rico terrateniente cuyas principales posesiones se ubicaban en Irlanda (en el retrato contiguo). Viudo desde 1628 de su primera mujer, Anne, se distinguió sobretodo por su actuación durante la Guerra Civil Inglesa en el bando monárquico. La derrota de los partidarios del rey Carlos I supuso la ruina para los Fanshaw, que se vieron despojados de sus tierras y condenados a pagar multas astronómicas. Habría que esperar hasta la Restauración de 1660, con el regreso del rey Carlos II, para que los Fanshaw volvieran 'a flote' en el escenario sociopolítico. Para recompensar la lealtad y mitigar las penurias sufridas por Sir Thomas Fanshaw y los suyos, Carlos II le convirtió en Caballero de la Orden del Baño y 1er Vizconde Fanshaw en 1661, abriéndole las puertas de la Cámara de los Lores. El disfrute de tales honores fue breve para el 1er Lord Fanshaw ya que falleció cuatro años después (1665), heredando el título su hijo Thomas Fanshaw, como 2º Vizconde, y viudo desde 1660 de la rica heredera Katherine Ferrers de Buyfordbury, señora de Markyate Cell, de la que por cierto nunca tuvo hijos aunque se baraja el probable nacimiento de un bebé que murió en la cuna.

    3)-Existe la hipótesis de que Katherine Ferrers no fuera la 'Wicked Lady' de la leyenda popular, sino otra mujer que tenía lazos de parentesco con ella: Lady Katherine Fanshaw, nada menos que su cuñada! ¿Habrán confundido, los que difundieron las asombrosas aventuras de la bandida, a las dos cuñadas que compartían los mismos nombres de pila y apellidos? De la joven cuñada de Katherine Ferrers, Katherine Fanshaw, tan solo se sabe que nació en 1653, cuatro años después de la ejecución del rey Carlos I, y que era efectivamente la hermana de Thomas Fanshaw e hija del 1er Lord Fanshaw; que ambas cuñadas compartían techo en Markyate Cell. Pero, una vez más, las fechas no coinciden: es difícil creer que una chiquilla encarnase a la temible asaltadora de caminos de Hertfordshire. Por otro lado, Lady Katherine Fanshaw computaba 7 añitos cuando su cuñada 'Mistress Katherine Fanshaw' murió de sus heridas (siempre según la leyenda) desplomándose en el quicio de la puerta de la cocina de su mansión, tras escapar de un desastroso y fallido asalto de una diligencia, y en el que encontró también la muerte su supuesto amante y compañero de fechorías el granjero Ralph Chaplin.

    Por otro lado, extraña que una dama tan rica como lo fue en su día Katherine Ferrers, se viera empujada por las circunstancias de su época a practicar el robo para poder conservar sus bienes amenazados por las autoridades parlamentarias. Que los Fanshaw estuvieran arruinados no implicaba que ella también lo estuviera, aunque se viera en la tesitura de acoger en su casa a su familia política y que ésta viviera a sus expensas. Otras versiones cuentan que Katherine Ferrers-Fanshaw se convirtió en asaltadora de caminos por diversión, por su exacerbado gusto por las emociones fuertes y puede que por amor a Raph Chaplin, ese mismo que era un honesto granjero de día y un desalmado ladrón de noche, y que la adiestró en el oficio.

    4)-Otro misterio: ¿de qué murió realmente Katherine Ferrers para que, una vez muerta, la enterrasen deprisa y corriendo en plena noche, tal y como cita algún que otro personaje de la época? ¿De las heridas recibidas en su fallido intento por hacerse con el botín de la diligencia?¿De un mal parto? Persiste también el secreto sobre dónde está enterrada realmente. De los archivos parroquiales tan solo se releva este dato: la fecha de su defunción a los 26 años, sin más explicaciones.


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  • 11/06/15--09:56: Cita de la Semana


  • "Es bastante fácil encontrar a una amante, y más fácil conservar a un amigo; lo difícil es encontrar a un amigo y conservar a una amante."

    Frase de: François Gaston de Lévis, 1er. Duque de Lévis, Mariscal de Francia (1719-1787).


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    EL BORBÓN CALAVERA Y VIVIDOR
     

     

    Alfonso XIII financió el precedente del cine de suecas de José Frade y tuvo cinco hijos bastardos.

    “La biografía de don Alfonso XIII está todavía oscurecida por la pasión”

    -FERNANDO DÍAZ-PLAJA-

    Alfonso XIII fue rey borbón, fumador y putero que hacía trampas en las apuestas de los galgos y tenía halitosis y el barman Emile del Hotel París de Montecarlo le puso su nombre a un cóctel hecho con ginebra y dubonet. Alfonso XIII financió pelis porno con putas del barrio chino de Barcelona que eran medio pandorgas y bigotudas y fue buen tirador de pichón y de pájara. Por lo demás, era prognato, su labio inferior obedecía a la gravedad, le barruntaba el hocico y tendía a perder dientes. Lo que le gustaba era hacer bastardos con las suripantas, jugar mal al bridge y ponerse uniformes de coracero como si fuera el káiser Guillermo mandando tropas en una guerra bonita y colonial. Alfonso XIII tuvo su guerra colonial en el moro, pero no le salió bonita porque se le llenó de muertos capaos y se la protestaron en casa y cuando los quintos morían en los blocaos del Rif él estaba en las playas de Deauville, jodiendo modistas. Apreció, sin embargo, que le dijeran el Africano, como a Escipión, igual porque le pareció postizo de reconquista en comparación con el Piernitas, que era como le llamaba el popular por enclenque. Su madre María Cristina, que te quiere gobernar, le decía Bubi, que tampoco es nombre de Miura. Alfonso XIII intuyó, en cambio, la campechanía borbónica y pensó que reinar era bajar al castizo, comerse un cocido con un simple y contarle dos chistes verdes, pero juraba la constitución por la mañana y por la tarde consentía la dictadura de Primo de Rivera. Al rey Manuel II de Portugal le aconsejó salir en los ecos de sociedad y meterse a sus súbditos en el bolsillo porque “en nuestros reinos no se reina por la tradición, sino por la simpatía y los actos personales del soberano”. Alfonso XIII fue simpático de oficio, pero sus actos personales eran los de un señorito un poco calavera que salía de noche al cañí a rendir una juerga de peleón y putas y esencialmente se conducía con el sentido de la superioridad natural de quien ha sido rey desde la niñez. Gregorio Marañón dijo que era un botarate educado entre faldas y sotanas y le vio hacer apuestas de mil duros por disparo en el tiro al pichón. Una tarde ganó sesenta mil pesetas porque no era mal tirador y en una cacería en Santa Cruz de Mudela, en Ciudad Real, cobró 450 perdices, 130 conejos y 40 liebres.
     
     
    Alfonso XIII fue a buscarse novia al extranjero y le arreglaron una cita con la princesa Patricia de Connaught, que le rechazó por feo (según el historiador Juan Balansó) y porque le apestaba el pico a retrete por la halitosis y el rey se trajo a casa a Victoria Eugenia de Battenberg de trofeo de consolación, que era pechugona y rubia. La casó y le atinó siete aciertos que culminaron con irregular suerte y casi no perpetuó la estirpe porque le salieron dos hijos hemofílicos y uno sordo, pero enseguida le perdió el interés y se puso a merendar fuera de casa. Dejó preñadas a dos institutrices de los infantes, una de ellas era escocesa y sabía tocar el piano, y tuvo dos hijos con la actriz Carmen Ruiz Moragas y otro con Mélanie de Vilmorin que cuando creció se hizo botánico. Carmen Ruiz Moragas debutó en el María Guerrero y estuvo casada seis meses con el torero Rodolfo Gaona, el Califa de León, y el rey le puso un chalet en la avenida del Valle. La leyenda quiere que cuando murió en 1936 de cáncer de útero, se untó los labios de canela y el rey se los besó como el príncipe necrófilo de la Bella Durmiente, pero para entonces ya estaba casada con el periodista comunista Juan Chabás y se había hecho republicana. El rey brioso adornó su lista de queridas con abundamiento y pudo presumir entretenimientos con Celia Gámez y con la Bella Otero, con la marquesa de Craymayel, con Beatriz de Sajonia-Coburgo, con la viuda del duque de Fernán-Núñez y con la bailarina Carmen de Faya, que en un concurso hípico en San Sebastián le regaló sus zapatos de raso en un arranque de fetichismo y él le devolvió flores. Cuando se iba de putas usaba el nombre de Monsieur Lamy y le gustaban merinas y a medio lavar y encomendó al conde de Romanones la misión de encargarles a los hermanos Baños, propietarios de la productora Royal Films, el rodaje de pelis porno con rameras del barrio chino de Barcelona que salían enseñando los parruses selváticos y sin peinar y tocándole la flauta a un cura. El clero debió apreciarlas, en todo caso, porque tres de ellas (las películas, no las golfas) aparecieron sesenta años después en el monasterio de Moncada y hoy se conservan en la Filmoteca Valenciana.
     
    En 1929 se mezcló en un asunto feo de galgos y mangantes y engordó la cartera con sus acciones de la sociedad la Liebre Mecánica, que recibía los réditos de las apuestas de las carreras de galgos organizadas por el Club Deportivo Galguero Español, una sociedad sin ánimo de lucro cuyos beneficios debían ir al fomento del galgo español y a la beneficencia en vez de al bolsillo de los jetas.
     
    Cuando se proclamó la República en 1931, el rey quemó su colección de fotos de chavalas en cueros, dejó a la familia en la cama, recibiendo pedradas y guardada por veinticinco alabarderos, y se escapó del Palacio Real por una puerta de retaguardia que daba al Campo del Moro. Se montó en un Hispano Suiza y llegó a Cartagena, se embarcó en el “Príncipe Alfonso”, al mando del capitán Manuel Fernández Piña, y puso rumbo a Marsella, donde llegó a las tres de la mañana y se quejó de que estuviesen cerradas las casas de putas. Valle Inclán dijo que el pueblo le echó por ladrón. Alfonso XIII hizo un exilio decadente de hoteles, casinos, safaris en Sudán y viajes a Hollywood con Douglas Fairbanks, al que le pidió que le presentase a Fatty Arbuckle, su cómico favorito, y cuando le dijo que no era una compañía conveniente desde que se le había muerto una corista de una peritonitis provocada por la introducción de una botella de champán por la escotilla, le contestó que eso le podía haber pasado a cualquiera. Encontró que el exilio engordaba y la libertad le pareció una lata porque tenía que bajar a por el periódico. Se compró un Bugatti y lo guiaba a ciento veinte por hora y en Viena mató a un peatón y se apostaba cien libras por mano en las mesas de Deauville jugando al chemin, una variante del bacarrá. Murió el 28 de febrero de 1941 en el Gran Hotel de Roma, de una angina de pecho, atendido por el doctor Frugoni y por sor Inés, una monja navarra del valle de Echauri, abrazado al manto de la Virgen del Pilar y diciendo según unos: “¡Dios mío, España!”, y según otros pidiendo agua fría. Baroja le encontró esencialmente cursi y dijo que tenía los gustos de un señorito de la burguesía y que sus andanzas de colchón no tenían mérito porque eran facilísimas por su posición de sultán, y que “anduvo con una cupletista tonta que en Cuba, según dicen, estuvo liada hasta con los negros”. La inclusión de los negros cimarrones en la ecuación de don Pío igual le confundió y tenía en la cabeza al príncipe Alfonso de Borbón y Battenberg, el primogénito del rey, que renunció a sus derechos sucesorios para casarse con la cubana Edelmira Sampedro, que le decían la Puchunga, de la que se divorció para reincidir en el Caribe y volverse a casar con la modelo Marta Rocafort, natural de La Havana, con la que solo duró seis meses. Don Alfonso se consoló en Miami con una cigarrera de un boliche de alterne que se llamaba Mildred Gaydon y le decían la Alegre y a la que pidió casorio que no llegó a celebrar porque se mató, el pobre, estampándose en coche contra una cabina.
     
    MARTÍN OLMOS

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  • 11/13/15--10:02: Cita de la Semana


  • "La mayoría de los hombres desean más ser admirados que amados. La admiración satisface el amor propio, y todos los hombres lo tienen. La amistad es un asunto de sentimiento, y hay mucha gente que no lo tiene."

    Frase: Marie-Geneviève Charlotte Darlus, Madame Thiroux d'Arconville (1720-1805), escritora, historiadora y química.


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  • 11/14/15--09:08: Anécdotas Históricas -278-


  • Cuando en enero de 1830, meses antes de la revolución de "Las Tres Gloriosas" que acabaría con el reinado de Carlos X de Francia, éste autorizó el regreso de la escandalosa Baronesa de Feuchères a la corte, pese a su estatus de mujer divorciada y su relación adúltera con el Duque de Borbón. Al enterarse de la noticia, la Delfina Maria-Teresa de Francia, digna hija de Luis XVI y María-Antonieta, suspiró resignada:

    -"Después de todo, recibimos a tantos canallas..."

    Anécdota de: Maria-Teresa Carlota de Francia, Madame Royale, Duquesa de Angulema, Delfina de Francia (1778-1851).

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    DOCUMENTAL
    ELEONORA AMALIA LOBKOWICZ,
    PRINCESA ZU SCHWARZENBERG
    aka
    LA PRINCESA VAMPIRO
     
    Documental sobre el curioso caso de la Princesa Eleonora Amalia zu Schwarzenberg (1682-1741), popularmente conocida como "La Princesa Vampiro" en la 1ª mitad del siglo XVIII, época en la que se desató la histeria sobre el vampirismo en el Sacro Santo Imperio Romano Germánico.
     
     

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  • 11/21/15--12:07: Cita de la Semana


  • "Aquél que jamás está contento, jamás contenta a nadie."

    Frase de: François Gaston de Lévis, 1er. Duque de Lévis, Mariscal de Francia (1719-1787).


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  • 11/22/15--01:51: Anécdotas Históricas -279-


  • Un viernes del mes de enero de 1719 en París, en casa de la Princesa de Conti, se encontraba cenando la Marquesa de Charlus en compañía de otros distinguidos invitados, como era habitual entre dos partidas de cartas. La ya anciana y rica marquesa tenía fama de ser tan avara como diestra en el juego, por lo que jamás se perdía esa cita semanal tan concurrida. Entre partida y partida, tanto ella como los demás invitados, se levantaban para cenar algo en el salón contiguo dónde habían dispuesto varios bufetes y sentarse alrededor de una mesa convenientemente dispuesta. Esa noche, la marquesa tenía a su lado a Su Eminencia el Cardenal François de Mailly-Nesle, arzobispo de Reims. Escogiendo un huevo pasado por agua, la marquesa lo abrió y se adelantó para coger la sal, arrimando accidentalmente su alto peinado empolvado a una vela que lo prendió enseguida. Al ver el arzobispo que la cabeza de la dama estaba en llamas y que ésta no se había percatado, le arrancó la peluca sin mediar palabra para luego pisotearla y apagarla, dejándola con la cabeza desnuda y sus escasos cabellos, despeinados, canosos y sucios a la vista de todos. Madame de Charlus, sorprendida por ese gesto tan brusco como inesperado, sintiéndose ridícula y centro de las miradas de los demás comensales enmudecidos, lo tomó como una ofensa intolerable y le faltó tiempo para tirar su huevo a la cara del arzobispo y cubrirle de insultos. Tanto el arzobispo como los demás, estallaron enseguida en carcajadas al ver la reacción y el ridículo aspecto de la vieja marquesa calva. Intervino entonces la Princesa de Conti para templar los ánimos, y mandó traer a Madame de Charlus una de sus pelucas para cubrirle las sienes, mientras los invitados se reían viéndola refunfuñar de indignación contra el Cardenal de Mailly-Nesle, empeorando aún más si cabe el malentendido.

    Anécdota de: Marie Françoise de Paule de Béthisy de Mézières, Marquesa de Charlus (1657-1719) y del Cardenal François de Mailly-Nesle, Arzobispo de Reims (1658-1721).

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  • 11/22/15--03:01: CURIOSIDADES -199-
  • "A Última Hora"



    Curioso caso el del aristócrata y general francés Charles-Eugène de Lévis-Charlus, Marqués de Lévis y Conde de Charlus (1669-1734) -futuro 1er. Duque de Lévis y Mariscal de Francia-. Se trata a todas luces de un descuido paterno asombroso para la gente de hoy en día.

    Pese a haber nacido el 21 de junio de 1669, sus padres olvidaron varias veces bautizarle. Cada vez que el niño estaba a punto de recibir el bautizo, siempre ocurría alguna cosa que posponía el evento, y así siguió hasta que un buen día de principios de 1694, sus padres los Marqueses de Charlus y de Poligny se encontraron con que iban a casarle con la hija del Duque de Chevreuse y ¡aún estaba por recibir todos los sacramentos!

    El 27 de enero de 1694, el entonces Marqués de Lévis, de 24 años de edad y ya con 6 batallas libradas a sus espaldas, tuvo que recibir consecutivamente el bautizo por la mañana, la comunión a mediodía y casarse a medianoche.

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  • 11/23/15--03:39: BRUJAS & BRUJERÍA
  • DOCUMENTAL
    "BRUJAS": la historia
     
     
     


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    DOCUMENTAL
     
    SALEM:
    LA VERDADERA HISTORIA
     
     
     


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  • 11/27/15--10:47: Cita de la Semana


  • "Una de las cualidades más ignoradas del hombre de acción es la ingeniosidad. El hombre que se impone en las situaciones difíciles es aquel que inventa una solución donde los demás estaban bloqueados."

    Frase de: Jacques de Bourbon-Busset, Conde de Busset (1912-2001), escritor, ministro y diplomático.


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  • 12/09/15--05:07: Cita de la Semana


  • "Las muchas promesas disminuyen la confianza."

    Frase de: Quintus Horatius Flaccus aka Horacio (65 a.C. - 8 a.C.), escritor, poeta lírico y satírico.


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  • 12/09/15--05:32: CURIOSIDADES -200-
  • "Un último consejo"



    Poco antes de su muerte, el escritor y dramaturgo español Enrique Jardiel Poncela (1901-1952), tuvo la excelente ocurrencia de mandar que gravaran sobre la lápida de su tumba el siguiente epitafio:

    "Si buscáis los máximos elogios, moríos."

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  • 12/18/15--04:00: Cita de la Semana


  • "El sacrificio es un sentimiento que a todo el mundo le parece admirable ¡en los demás!"

    Frase de: Enrique Jardiel Poncela (1901-1952), escritor y dramaturgo.


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  • 12/24/15--10:01: Cita de la Semana


  • "El secretismo es el comienzo de la tiranía."

    Frase de: Robert Anson Heinlein (1907-1988), escritor.


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